domingo, 9 de noviembre de 2014

Querida amiga pájaro:




Bajo este manto que va tejiendo un naciente invierno, te busco. Creo que he estado caminado en círculos todo el tiempo por este bosque nevado, y lo sé porque he visto las huellas de un lobo en la nieve, temiendo que te hubiese dado caza, las seguí y me han llevado de vuelta al comienzo de mi camino. Estoy un poco asustada, creo que son mis huellas.

Posdata: Querida amiga, envía alguna señal. 
Me apremia encontrar el camino correcto.











jueves, 6 de noviembre de 2014

Adentro


Como un papel de regalo que envuelve otro papel, como el secreto de la hermosa matrioska revelado ya mil veces antes. Admito que yo también voy poco a poco y descubriendo, una a una, todas sus piezas idénticas. O como la pequeña puerta con superficie rugosa de nobles maderas de Alicia, en un pasillo infinito de entradas iguales.
Una tras otra.
Adentro.
¿Quién puede resistirse?
Yo no.
Me veo colgando de unas manos que se aferran al pomo y abro cada puerta para entrar en una estancia igual que la anterior, una y otra vez, con la magia de "y si..." "y si no..."
Adentro.
Y adentro la tristeza eterna, antigua como el mundo, envuelta en piezas de un rompecabezas que me supera en edad.  Miles de capas iguales atravesadas por la risa de una niña que cree tener suerte.
Y allí muy adentro: La existencia en la profunda observación de uno mismo en el espejo.











jueves, 9 de octubre de 2014

Microstock: Fotolia II



Entradas anteriores: Microstock: Fotolia I  y  Hola Microstock [Al lector que no me conoce le recomiendo que le eche un vistazo a estas primero, le ayudarán a hacerse una idea de mi modus-operandi. También podrá conocerme un poco y darse cuenta de que la aventura del microstock, para mí, supone algo más que un reto en muchos puntos, no sólo de cantidad sino de enfoque y/o estilo. De cualquier manera, las opiniones o conclusiones de estas entradas son fruto de  una visión subjetiva, en base a mi experiencia personal con este banco, mi capacidad de trabajo y estilo fotográfico.]



Ha pasado exactamente un año desde que escribí sobre Fotolia. En realidad, no he vuelto a escribir nada acerca del microstock (Me he propuesto actualizar este tema en los próximos meses con todos los bancos de fotos, en los cuales colaboro Pero hoy puedo hacer un primer balance con el conocimiento mínimo necesario para dar mi opinión de este banco en concreto.

Este es el balance personal (Octubre 2013 - Octubre 2014) resumido brevemente:
  1. No he conseguido aún llegar a las 100 fotos en línea. Voy por 91.
  2. Durante los dos primeros trimestres de 2014, casi todo era rechazado (incluso fotos aceptadas en el resto: SHUTTERSTOCK, ISTOCK, etc.) Únicamente tomaban en consideración retratos y otras imágenes con un factor humano importante.
  3. Consecuencia directa del punto 2: Me desanimé tanto que estuve más de medio año sin entrar en Fotolia.
  4. Palié el desánimo probando suerte en DREAMSTIME. Otro banco de fotos.
  5.  Las ventas llegaron con cuentagotas durante todo ese tiempo. 
  6. A partir de Septiembre 2014: Cambio significativo. Fotolia parece salir del letargo poco a poco: Las visitas son regulares, las ventas llegan con más frecuencia y quizás lo más importante: Las fotos sin personas vuelven a tomarse en consideración y algunas son aceptadas.
  7. Consguí dos modelos adicionales.
 
He vuelto a subir fotos a fotolia porque -igual es solo una sensación mía- percibo un ligero movimiento otra vez. No sé si debido a cambios en otras agencias, como los profundos cambios de istock (precios, colecciones, diseño) o el aumento de los precios de las suscripciones en shutterstock. El caso es que aquí dejo algunas de las imágenes que me han aceptado recientemente (y creo que, al menos dos, hace poco me las hubiesen rechazado sin temblarles el pulso)

Pero a pesar de ese ligero parpadeo, lo cierto es que sigo vendiendo muy poquito. El total de ganancias no supera a las de Shutterstock o Istock, incluso teniendo en cuenta el cambio de moneda: En Fotolia se manejan euros. 
 
Otra cosa que cambié fue el etiquetado: Empecé a hacerlo en inglés. La plataforma de fotolia permite etiquetar las imágenes en tu idioma (español y creo que es de las pocas) Hasta ahora lo he hecho así: título y etiquetas en mi idioma. Pero cuando pasaba al sitio inglés, muchas palabras se traducían de manera poco específica, amén de expresiones hechas. 
 
 
 
 La verdad es que no sé hasta qué punto puede afectar esto a nuevas ventas. Podré valorarlo en unas semanas pues es algo reciente. Lo que sé es que durante este año me he esforzado mucho en aprender lo que hoy en día supone casi el 80% de probabilidades de que tu foto sea encontrada. He mejorado mucho en el proceso de etiquetado en inglés, el orden (en algunos bancos importa) los tecnicismos y palabras específicas, etc. 

Otro tema candente es intentar ir acorde con las campañas (Halloween, Navidad, San Valentín...) o en su defecto seguir la ola de las tendencias. ¿Cuándo subir imágenes de navidad, por ejemplo? Pues ahora. Ya. Quién necesita imágenes navideñas las quiere al menos un mes antes del inicio de las fiestas. Si piensas que hay ya demasiadas, los compradores siempre echan un vistazo a "nuevas" buscando material fresco. Sinceramente, yo no he seguido ni una sola campaña, pero he podido observar el movimiento de colaboradores, según se acerca el acontecimiento, subiendo fotos al unísono, todas de la misma temática. Puede que este año me apunte a preparar alguna sesión.
 
En cuanto a lo de las tendencias, esto es algo más abierto, más generalizado. ¿Qué se lleva? ¿Fotos Matte? ¿Candid? ¿Hipster? ¿Ochentero?  Etc., Sí, la fotografía también se ha vuelto un poco víctima de las modas efímeras. Pero es lo que hay y últimamente fotolia incluso, en correos a sus colaboradores, así lo ha solicitado.

http://es.fotolia.com/id/70512963?by=release
Ejemplo de foto con efecto matte y modelo de estilo hipster. Autor @ Eugenio M.

 El tema tendencias en fotografía me interesa mucho así que otro día le dedicaré un post. De momento, y regresando al hilo, intentaré seguir en mayor o menor medida alguna que otra tendencia y alguna que otra campaña prepararé y sobre todo, intentaré hacer sesiones de fotos "útiles". De alguna manera ser más productiva aunque no tenga tiempo ni medios de tener en poco tiempo un gran porfolios. Ya os contaré más cosillas de mi pequeña andadura en esta gran selva.
 
Objetivos de aquí a que termine el año: 
- Llegar a las 100 fotos (esto va a ser como la reválida) 
- Centrar mis sesiones pensando en la utilidad final de la imagen. O dicho de otra manera intentar crear imágenes útiles en este mundo saturado de fotografías.
- Conseguir un ritmo de trabajo estable y creciente. Se podría traducir en tener material nuevo con más frecuencia. Me conformaría para empezar con  tener de 10 a 20 fotos aprobadas al mes en fotolia, por ejemplo (Seguro que oigo risas, pero ya dije que mi producción es lenta como una tortuga)



Ya os contaré si soy capaz. 
Un saludo. ¡Nos vemos pronto!



lunes, 15 de septiembre de 2014

La balanza.

 
No necesito esperar a nochevieja para subirme a la balanza. Me sobra el cuarto trimestre. 
¿Y cómo ha ido?
Ir. El verbo quizá no sea el adecuado.
Han transcurrido los días, uno tras otro. Voraces.
Déjame pensar...
[...]
Cierto. 
Nada destacable. 
¿Un año sabático?
Si se entiende sabático como el tiempo con licencia y sueldo* que dedicas a cosas personales. Y cosas personales como los asuntos que te afectan a tí y a tu familia. Entendiendo por familia las personas que viven contigo. Sí. 

Entonces sí: Ha sido un año sabático tirando a subversivo.
Y he vivido (obligatoriamente) de forma improductiva muchos días. 
¡Hala! ¡Con los tiempos que corren! 
 Pues sí, incluso he sobrevivido. Aquí estoy.

Y hay cosas buenas en 2014. 
Nadie se ha muerto (Los famosos no cuentan)
He visto a mi mariposa equivocada provocar grietas superficiales en su capullo de seda. Pronto volará.
Y he vivido otras experiencias. Recuerdo cuando los dioses se reunieron para permitir que la ventura viniese a visitarme. Dos veces. También pudieron ser más. Incluso los dioses tienen crisis.

Ahora viene lo malo:
Fraternidad perdida. La mitad. 
Es algo muy malo. Como un hueco en el pecho. Profundo.
Menos doloroso es presenciar como languidecen las amistades. Voy de viaje a los límites de las estrellas. 
Es negro.
Sé por qué, pero continúa la pregunta pese a la realidad. 
Esa realidad. 
¿Ha sido bueno que me importe cada vez menos?
Ha sido bueno que me importe cada vez menos.
Y menos. 

La balanza no me sirve ya. Debo subirme de una vez por todas a la báscula, para bajar un par de kilos (dicen). Y van cinco.
Cosas de salud. 
De órganos con forma de mariposa en la garganta.

¿Qué dije acerca del cuarto trimestre?
Mm...
Ya. Me sobraba.
Eso era antes. Ahora lo necesito para reforzar la voluntad, la flacidez y la falta de heroísmo. 
Héroes.
Heroínas.



*Sueldo ¿en serio?

domingo, 10 de agosto de 2014

Del miedo a las posibilidades de la vida y otros precipicios.

Y aquí estoy yo. Detrás de alguien que no tiene miedo a las alturas, que se sienta al borde de los precipicios y se asoma a ellos con naturalidad pasmosa. Podría envidiar... de hecho, envidio esa naturalidad. Miradlo ahí, disfrutando de la sensación de coronar una cima, si bien es cierto que no es la más alta, una cima siempre será una cima: el punto más alto del lugar para contemplar hasta donde la vista te permita. Qué puedes contarme de esta sensación: ¿Lo has experimentado alguna vez? ¿No es apasionante?  

Xose. Monte Xalo. @Geasuha
Dejando a un lado los gustos y miedos, arriba se está bien. Porque desde abajo no se percibe de igual manera las cosas, como el contorno de las montañas, los ríos, las ciudades, los nubarrones que aún están por venir. Amén de las personas, la gente empieza a tener similitud con las  pequeñas hormigas, desconocidos envueltos en su trajín anónimo. Desde la distancia, ya no es importante el individuo en sí, todo forma parte del conjunto y tú, más cerca del cielo, te niegas a incluirte en él.

Pienso que el riesgo de asomarse al precipicio está ahí, pero una vez que se tiene bajo control los aspectos más técnicos de la subida, solo es cuestión de práctica y una pizca de valor. Vale la pena subir. Sí, ya sé que piensas que escalar cuesta esfuerzo, sudor y a veces lágrimas - no voy a mencionar "sangre" aunque algunos lo habéis pensado, esta vez no me voy a poner melodramática- Nadie niega el trabajo que conlleva. A unos más y a otro menos. Pero insisto: merece la pena. Visualizar lo que te rodea con la lente gran angular te da el poder de la perspectiva, incluso el control de las opciones.

La teoría es perfecta e incluso estimulante. Pero sufro de miedo a las alturas. Pensarás "¿De qué va?  Ha soltado todo ese rollo para acabar diciendo que nunca lo ha probado". Lo cierto es que estoy en ello ahora mismo. Me está costando un poco más porque tengo miedo a llegar  ahí arriba y no saber qué hacer, como los gatitos que se encaraman a la rama de un árbol y ya no pueden bajar.  Tengo auténtico pavor de alejarme del suelo que piso. Aquí abajo se encuentra todo aquello que siempre he tenido: unos cuantos seres queridos y cosas sencillas acordes a mi forma de vivir - creéme, practicamente no poseo nada de valor- con las que siento una fuerte adhesión. Y también hay otras cosas más abajo, quizás origen de este miedo, dentro de las grietas del suelo, recuerdo de las veces que he tocado el fondo. Una se dice: No creo que pueda bajar más y va dejando señales para  marcar la profundidad o la misma profundidad te marca a ti, Quién sabe.
Solo sé que aquí sigo yo, aferrada a este macizo de roca bajo mi trasero y una voz - que dispersa rápidamente el aire-  me dice "Si no estás disfrutando, podemos bajar ya" Interrumpe estos pensamientos.

- La teoría es perfecta, quiero quedarme unos minutos más- le respondo y él sonríe. 


Luego intento relajar las piernas, dejo libre las manos.
"Y aquí estoy yo". Pienso.